La conquista de los Sapos de caña

Hoy queremos dar a conocer la historia de como una especie empleada para el control biológico de plagas puede llegar a convertirse en otra plaga y entrar a formar parte de las llamadas especies exóticas invasoras (EEI).  Desde GNature, os damos la bienvenida a la «Conquista» de los temibles Sapos de caña…

Durante los años 20, las larvas del Escarabajo de mayo o Escarabajo de la caña (Dermolepida albohirtum) se convirtieron en un grave problema para los agricultores de las cañas de azúcar (Saccharum officinarum) de Puerto Rico en América Central. Estas larvas en cuestión se alimentaban de las raíces de las cañas provocando una gran pérdida de las cosechas y convirtiéndose en una plaga a eliminar.

Este suceso llevó a la introducción del Bufo marinus [Rhinella marina (Linnaeus, 1758)], un anfibio llamado comúnmente Sapo de caña, autóctono de América Central y América del Sur. En 1920, la introducción de esta especie en Puerto Rico para solventar el problema de las larvas de los escarabajos con las cañas de azúcar tuvo un gran éxito. Después de este triunfo, durante el Congreso Internacional de Puerto Rico en 1932, Raquel Dexter realizó diversos experimentos con sapos de caña para solucionar las pérdidas de las cosechas y utilizarlos como un método de control biológico de plagas agrícolas. A partir de este Congreso, se decidió introducir los anfibios en distintas zonas para comprobar si devoraban las larvas de las cañas con eficacia y, de este modo, poder salvar las cosechas.

Desde Puerto Rico se llevaron los sapos de caña a Nueva York (Estados Unidos) para después trasladarlos a Hawaii (Estados Unidos) con el mismo éxito que obtuvieron en las cañas de azúcar de Puerto Rico. Sin embargo, la introducción en 1935 de los sapos de caña en Queensland (Australia) no alcanzó el éxito esperado. Una de las causas principales, entre otros factores, se debió a la altura a la cual se encontraban las larvas de los escarabajos. Estas ocupaban la flor de la caña que se encontraba a dos metros del suelo y debido a la pésima constitución física del sapo para escalar no se logró acabar con dicha plaga. Finalmente, no sólo no se obtuvo el efecto deseado sino que debido a su alta fecundidad se convirtieron también en una plaga más expandiéndose por toda Australia.

Esquema 1

La hembra puede llegar a poner alrededor de unos 30.000 huevos por puesta entre 1-2 veces por año durante cualquier época. Los huevos negros rodeados por una baba transparente (4-5 mm) eclosionan a los 3 días de ser fecundados. A los 45-55 días de eclosionar el huevo, se produce la metamorfosis juvenil, llegando a gozar de una esperanza de vida de unos 10-15 años. Estas características convierten a este anfibio en un reproductor prolífico, pero todo ello no es la guinda del pastel. Su baja tasa de mortalidad debido a sus características físicas son las responsables de su invasión por toda Australia.

Sapo de caña

Ejemplar de Sapo de caña (Bufo marinus) (Foto: ©Ozwildlife).

El Sapo de caña es un voraz depredador omnívoro. Consume tanto insectos, artrópodos, moluscos y vegetación como ranas, comida de animales domésticos e incluso basura. Son anfibios nocturnos de cuerpo robusto y patas cortas con los miembros posteriores palmeados pudiendo llegar a recorrer 1-2 km al día (alrededor de 40 km al año). Su piel áspera y verrugosa contiene una característica muy distintiva que lo convierte en una presa poco apropiada para sus depredadores. Ubicadas detrás de cada ojo hallamos dos grandes glándulas sudoríparas parotoides alargadas y venenosas capaces de producir secreciones lechosas tóxicas (bufotoxina) en caso de sentirse amenazados. Este fluido tóxico es mortal para muchos animales y es la causa principal de su escasez de depredadores. Cualquier especie que se arriesgue a devorarlos finalmente morirá.

Debido a su descomunal invasión por Australia, sus peculiares características que lo convierten en una especie difícil de controlar y las consecuencias desfavorables que ha aportado su introducción en este continente, el Sapo de caña se encuentra incluido junto con el gato doméstico (Felis catus) en la lista de Las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo”​ propuesta por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

Esquema 2

En muchas ocasiones, los métodos de control biológico con otras especies dan unos resultados óptimos y muy útiles en la conservación y protección de la fauna y/o flora y sus hábitats. No obstante, es muy importante tener en cuenta todas las relaciones y funciones biológicas que entran en juego en estos casos porque a veces “el remedio” se puede convertir en “la nueva enfermedad” del problema como ha sucedido con el Sapo de caña en Australia.

Por último, antes de cerrar esta entrada, queremos comentaros que toda la información resumida fue extraída del documental Cane Toads: The Conquest (2010), un relato cómico y provocativo del error ambiental que supuso para Australia este hecho donde se rastrea el imparable viaje de los sapos de caña y el conflicto humano por todo el continente de la mano del cineasta Mark Lewis.

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