Espacios Naturales Protegidos

¿QUÉ ES UN ESPACIO PROTEGIDO?

Se definió por primera vez en 1994 por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (IUCN) de la siguiente manera: “Un espacio geográfico claramente definido, reconocido, dedicado y gestionado, mediante medios legales u otros tipos de medios eficaces para conseguir la conservación a largo plazo de la naturaleza, de sus servicios ecosistémicos y sus valores culturales asociados.” Ello implica básicamente separar los elementos que se quieren proteger (ya sean biológicos o no) de aquellos procesos que los puedan peligrar y dañar.

Esta definición se estableció por la necesidad de concretar qué era realmente un espacio protegido al haber un aumento de áreas bajo protección. Además, también era frecuente la confusión entre términos como “Parque Nacional” o “Reserva Natural”. Por ello se generó una clasificación que separaría los tipos de áreas protegidas en seis categorías diferentes, en función de sus objetivos de gestión y restricciones.

ENP

CATEGORÍAS ESTABLECIDAS POR LA IUCN (1994)

En primer lugar, queremos hacer hincapié en las dos primeras categorías, ya que pensamos que suelen ser las que se prestan a mayor confusión por el hecho de que son utilizadas en el día a día para hablar de cualquier tipo de área protegida. Por lo cual sus diferencias no están muy claras a priori.

Categoría I y II

Categoría I. Reserva Natural Estricta
La categoría I, de Protección Estricta, es la que comprende una Reserva Natural. Estas áreas deben ser prístinas, muy poco modificadas, permitiendo una mínima influencia humana. Las actividades recreativas están muy restringidas, no obstante se permite la realización de estudios científicos.

Categoría II. Parque Nacional
La categoría II, de Conservación y Protección del Ecosistema, es el Parque Nacional (Natural en inglés) estrictamente dicho. Permiten una mayor intervención humana, con actividad recreativa (mientras sea compatible con la protección del área) y también está permitida la edificación en su interior.

Categoría III-VI

La categoría III, o Monumentos Naturales y la IV o Área de Manejo de Especies o Hábitats presentan una protección de elementos mucho más específicos y se permite una intervención humana mayor que en las dos categorías anteriores. Sin embargo, esta intervención es incluso mayor en las categorías V, Paisaje Terrestre y Marino Protegido, y VI, Área Protegida Manejada, donde incluso se permite el uso sostenible de recursos.

Esta clasificación se generó con la finalidad de internacionalizar la distinción entre espacios protegidos, sin embargo en la práctica dicha clasificación brilla por su ausencia, sobre todo por el hecho de que muchos de estos espacios se llaman Parques o Reservas Naturales indistintamente de si cumplen o no los requisitos para ser parte de dicha categoría.

¿QUÉ Y POR QUÉ PROTEGER?

En la actualidad, se han establecido una serie de objetivos por los cuales se amplía y modifica el sistema de áreas protegidas. Dos de los objetivos principales es maximizar la representatividad y la persistencia. El primero hace referencia a la máxima representación y complejidad de la biodiversidad del área (preferiblemente a diferentes niveles de organización). La persistencia, a su vez, se refiere a la supervivencia y mantenimiento de los elementos de biodiversidad que se quieren proteger.

Por otro lado, también se propone la conservación in situ de todas las especies globalmente en peligro (ya que muchas de ellas no se encuentran protegidas) y la representación de todos los tipos de ecosistemas en los sistemas de protección (tanto terrestres como de agua dulce o marinos). A nivel nacional, es importante el estudio de los vacíos en el sistema de áreas para poder rellenar con nuevas reservas los encontrados. En cuanto a las áreas de protección de ecosistemas de agua dulce y marinos, requieren un aumento de su cobertura. Y por último, el diseño de redes de áreas protegidas, pensando en especies migratorias y en las de amplia distribución, es otro objetivo que deben abarcar estos espacios.

CONFLICTOS

Priorización: ¿Qué es más importante?
A la hora de establecer un área como protegida aparecen una serie de conflictos, debidos generalmente a la falta de medios para la protección de todo. Por esta razón surge la pregunta: ¿Qué es más importante a la hora de priorizar la conservación?
Se puede tener en cuenta la uniqueness de las especies de un área (especie única), por ejemplo, si se encuentra una especie endémica como la Iguana marina de las Islas Galápagos (Amblyrhynchus cristatus). De igual modo puede resultar más importante la protección de una especie que se encuentra muy amenazada, como es el caso del Lince ibérico (Lynx pardinus). No obstante, no hay que olvidar la utilidad para el hombre que también se convierte en un factor a tener en cuenta en la elección.

Aspectos Político-económicos VS. Ciencia
Sin embargo, el conflicto más importante se da entre ciencia, política y economía. Los beneficios y las visiones políticas y económicas muchas veces pueden sobrepasar las necesidades y requerimientos científicos.

Problemas

Este combate constante podemos observarlo ilustrado en estas dos imágenes dónde vemos dos áreas muy diferentes. La primera, un área montañosa australiana, de gran belleza pero aparentemente poco productiva. En la segunda se aprecian campos de cultivo flanqueados por pequeñas zonas de bosque que pueden presentar una biodiversidad importante. Pero debido a la importancia y la ventaja económica que presentan los campos de cultivo en la zona, la protección de un área de estas características es muy difícil. A la hora de qué proyecto de protección financiar, es mucho más probable y fácil que se proteja la primera área que la segunda. Esto puede llevar a una protección de especies menor en espacios con gran importancia económica.

¿CÓMO ES SU PLANIFICACIÓN?

Para alcanzar estos objetivos y la adecuada protección de las áreas es crucial un buen diseño y una buena planificación. Esta planificación sistemática de la conservación es difícil de conseguir en la práctica y no ha sido muy generalizada a lo largo de la historia, pero puede mejorar en gran medida los sistemas de áreas protegidas. Dicha planificación se divide en diferentes etapas que veremos a continuación. Es importante saber que este es un método, pero existen muchos más.

Esquema

Etapa 1: Medición de la biodiversidad
Se trata de una etapa amplia debido a la complejidad en la toma de medidas de la biodiversidad. En este paso hay que tener en cuenta los tipos de hábitats o tipos vegetales, los datos de herbarios o museos y las especies en peligro de extinción.

Etapa 2: Identificación de los objetivos

Objetivos

Algunos de los aspectos teóricos a tener en cuenta que aportan pautas de acción para el establecimiento de los objetivos son:
1. La dinámica de metapoblaciones
2. Los requisitos espaciales autoecológicos
3. Las estructuras poblacionales “fuente-sumidero
4. Los efectos en la modificación del hábitat

Etapa 3: Revisión de áreas de conservación existentes
En esta etapa se procede a estudiar el cumplimiento de los objetivos y a llevar a cabo un programa de análisis de vacíos donde se analiza tanto las especies y áreas representadas como las que no y en qué medida se encuentra su representación en busca de vacíos en los cuales se queden especies fuera de las áreas protegidas.

Mapa

Etapa 4: Áreas de conservación adicionales
Se seleccionan nuevas áreas protegidas como posibles incorporaciones al área existente. Para ello, en primer lugar se debe identificar las posibles áreas de conservación y en segundo lugar considerar si se añaden o no a las áreas establecidas.

Etapa 5: Aplicar acciones de conservación
Al llegar a la penúltima etapa, se procede a una toma de decisiones:

  • Decidir el tipo de espacio y la forma más adecuada de gestión para cada área.
  • Si hay áreas problemáticas → de vuelta a la ETAPA 4
  • Si los recursos son insuficientes → establecer prioridades de selección

Etapa 6: Gestión y seguimiento de las reservas
Por último, se establecen los objetivos de conservación para cada área protegida con el fin de conservar las características de diversidad biológica, aplicar las acciones de gestión para lograr los objetivos, y vigilar y controlar los indicadores clave.
En caso de que los indicadores clave indiquen el no-éxito de la etapa, se procedería a la modificación de la gestión.

Conclusión

Por tanto, los objetivos de la gestión de espacios naturales protegidos se basan en garantizar la conservación de sus valores naturales, realizar ciclos repetitivos de las etapas anteriores para una buena gestión y evaluar la eficacia de las medidas de gestión.

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