La amenaza eléctrica: una aproximación a la problemática de los tendidos eléctricos y la avifauna en España

Si realizas una búsqueda de noticias en Google sobre aves y tendidos eléctricos los resultados son espeluznantes: ¡1.000.000 aves mueren al año por colisión o electrocución en España! Y todo esto teniendo en cuenta que no se conoce al 100% el total de aves afectadas por esta amenaza. Pero, ¿Cómo se genera este problema? ¿Cuáles son los principales factores de riesgo? ¿Qué soluciones hay para frenar esta matanza?

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Tendido eléctrico en la zona de reserva del Tancat de la Pipa en el Parc Natural de l’Albufera de Valencia.

La mortalidad de aves en las líneas eléctricas es uno de los grandes problemas de conservación que se dan en nuestro país a día de hoy, siendo especialmente grave en especies que se encuentran en situación vulnerable. Aves como el Águila imperial ibérica (Aquila adalberti), En Peligro de Extinción, o el Buitre negro (Aegypius monachus), Vulnerable, son muy sensibles a este tipo de mortalidad.

Las líneas eléctricas generan dos tipos de mortalidad asociadas a ellas. Por un lado, mortalidad debida a la colisión contra los tendidos eléctricos y por el otro, mortalidad por electrocución, que se da cuando las aves se posan sobre estos. Existen diferentes parámetros y factores que determinan el riesgo de las aves para cada tipo de mortalidad que puede darse en las líneas eléctricas.

En general, los factores que determinan este riesgo, ya sea de colisión o de electrocución, están relacionados con los diferentes comportamientos de las aves en cuanto a su reproducción, su alimentación y sus hábitos de reposo. Por ejemplo, las águilas utilizan los postes de los tendidos como posaderos, para descansar, alimentarse o cazar, lo que da lugar a una elevada mortalidad por electrocución bastante para muchas especies de este grupo, como el Águila imperial ibérica (A. adalberti) o el Águila perdicera (Aquila fasciata). Los Buitres leonados (Gyps fulvus) raramente los veremos posados en los postes eléctricos en España, y esto explicaría los pocos casos que se dan de electrocución en esta especie. Sin embargo, el Buitre negro (A. monachus), por su costumbre de criar sobre árboles, presenta más riesgo de electrocución que el leonado, ya que se posará con más probabilidad sobre los postes de las líneas eléctricas. Aves como las Grullas comunes (Grus grus), que vuelan en grandes bandos y que no acostumbran a posarse en lugares elevados, presentan un riesgo mínimo de electrocución, pero uno elevado de colisión contra tendidos eléctricos. Algunas aves como las Cigüeñas (Ciconiiformes) son víctimas comunes tanto de electrocución como de colisión, por sus hábitos de alimentación, en los que realizan grandes movimientos en busca de comida, y por sus hábitos de cría y de descanso, ya que necesitan lugares elevados para esto, como lo son los postes eléctricos.

Otro factor que tiene vital importancia es el valor de carga alar para cada especie, que determina también el riesgo de colisión y de electrocución. La carga alar es la relación entre el peso de un ave y la superficie de sus alas, o dicho de otra forma, es la cantidad de peso que soportan las alas de un ave por unidad de superficie (Weight/Surface). La carga alar determinará la forma de volar, los hábitos de vuelo, etc… de la especie. Si nos fijamos, las aves con un valor pequeño de carga alar (poco peso y mucha superficie alar) presentan una elevada maniobrabilidad en el vuelo, típica de ciertas aves rapaces, como el Halcón peregrino (Falco peregrinus), lo que hace que por sus hábitos de caza rara vez se posen y están menos expuestas a la electrocución.

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El cable de una línea eléctrica sirve de posadero a este cernícalo vulgar (Falco tinnunculus).

Factores locales no relacionados con las especies, como el mal tiempo o la poca visibilidad, también pueden aumentar la posibilidad de colisión y de electrocución. Además, existen diferencias entre individuos dentro de una misma especie. Las aves jóvenes y las aves debilitadas tienen más probabilidad de colisionar contra una línea eléctrica, las primeras por tener poca experiencia de vuelo y las segundas por tener reducidas sus capacidades de reacción. Aves experimentadas, que ya están familiarizadas con la zona donde habitan pueden reducir su mortalidad por colisión.

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Pareja de gorrión común (Passer domesticus) descansando sobre un poste eléctrico.

Pese a todo esto, se pueden tomar medidas con el fin de reducir estas tasas e intentar minimizar al máximo los riesgos de electrocución y colisión de las aves en tendidos eléctricos. Como dice el dicho “más vale prevenir que curar”, lo primero y principal es realizar una correcta planificación de las rutas de las líneas eléctricas, con el fin de evitar zonas donde haya más riesgo. En España, a nivel legislativo, el Real Decreto 1432/2008 establece la adopción de medidas de protección de la avifauna contra la colisión y la electrocución en líneas eléctricas de alta tensión en Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y en áreas prioritarias de reproducción, alimentación, dispersión y concentración de especies incluidas en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, o en los catálogos autonómicos. Este Real Decreto determina que los tendidos eléctricos instalados en las zonas vulnerables deberán ser corregidos, mediante la adopción de diferentes medidas correctoras, tanto en los cables como en los postes y torretas, y la modificación de aquellos postes más peligrosos para la avifauna.

Las medidas anticolisión instaladas en los tendidos eléctricos van encaminadas a mejorar la visibilidad de los cables. Para ello se utilizan diferentes estructuras como espirales, bolas, tiras en X o, incluso, siluetas de aves.

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Medida anticolisión para mejorar la visibilidad del cable de la línea eléctrica.

Las medidas antielectrocución consiste en realizar modificaciones en los postes y torretas, ya sea instalando aisladores y estructuras disuasorias de la posada o realizando cambios en el diseño de los postes y las torretas.

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Torreta con diferentes aisladores eléctricos para evitar la electrocución de la avifauna.

La avifauna no solo debe hacer frente a esta amenaza de origen antrópico, son mil y uno los obstáculos contra los que luchan cada día: carreteras, aerogeneradores, edificios… Si un millón de aves mueren al año en España solo por tendidos eléctricos, ¿cuántos morirán por otras causas de origen humano? Los números hablan por sí solos. En nuestras manos está cambiar el futuro que queremos para nosotros y para las generaciones venideras.

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