El Síndrome Groso: Experiencia en Isla Grosa

Creo que todas las personas que han tenido la oportunidad de pisar Isla Grosa (Región de Murcia), imagino que coincidirán conmigo, habrán tenido una sensación de tristeza y melancolía al abandonarla. Pero también es cierto que tras pasar unos días en la isla, al menos en mi caso, dejan un poco de su persona allí, para hacer hueco y traerse una parte de sí mismos desconocida hasta entonces.

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Vista de Isla Grosa

Pero centrémonos, hablemos primero sobre Isla Grosa y por qué he tenido la oportunidad de estar allí.

Isla Grosa es uno de los muchos islotes que la costa de la Región de Murcia posee. De origen volcánico, esta isla se encuentra a unos 2,5 km de la costa de La Manga del Mar Menor. Con una superficie de más de 17 ha, constituye una de las más grandes del litoral murciano. Pertenece al municipio de San Javier, y desde 1992 se encuentra en el catálogo de espacios protegidos de la Región de Murcia. Además de su fauna, de la que hablaremos un poco más adelante, Isla Grosa y su islote cercano, el Farallón, poseen una importante relevancia a nivel nacional debido a sus características geomorfológicas.

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Muelle Isla Grosa con La Manga del Mar Menor de fondo

En este contexto y gracias a que las islas del Mediterráneo suponen una “estación de repostaje” para las aves, el Grupo de Anillamiento de la Asociación Naturalista del Sureste (ANSE) pone en funcionamiento dos campañas anuales coincidiendo con las dos grandes migraciones que las aves realizan. Estas campañas tienen lugar en primavera y otoño desde hace más de una década, y tienen el objetivo de capturar y anillar el mayor número de aves y especies posibles. En este caso, en los meses de otoño, coincide con la migración “postnupcial”, ya que las aves se han reproducido en Europa y vuelven a sus zonas de invernada en el continente africano. Además, se toman una serie de parámetros biométricos como la longitud alar, el peso, evaluación de grasa y músculo, y también existe la posibilidad de recapturar individuos anillados en otros países. Son datos fundamentales para conocer más sobre la biología y fenología de las especies migratorias. La captura se realiza mediante una serie de “redes japonesas” colocadas en la zona central de la isla (132 metros longitudinales en total), que son revisadas cada poco tiempo para evitar problemas a los animales capturados. Esta labor se realiza de forma altruista por parte de anilladores del grupo y voluntarios de ANSE.  Habiendo contextualizado, vamos a la experiencia real que supuso esta estancia en Isla Grosa como parte del voluntariado.

 

Dado que es un espacio protegido, existe un número máximo de personas que pueden hacer uso de la isla al mismo tiempo. En este caso, 3. Ese simple hecho, acompañado de la llegada a la isla en zodiac, ya es todo un privilegio. Al más puro estilo aventurero con mi mochila, algo de ropa, cámaras de fotos, guías, energía y muchas ganas, llegué a la isla. Además, las lluvias otoñales y de final de verano habían cubierto de verde un paisaje esculpido en rocas volcánicas. Todo es mágico desde que saltas al muelle, un entorno apartado del bullicio de las ciudades, sin ruidos de vehículos ni nada que perturbe la calma que te brinda una playa paradisíaca de aguas cristalinas, y olas que te evaden con solo cerrar los ojos. Pero vamos a dejar esos mágicos momentos un tiempo, que a las 6:45 suena el despertador, hay que abrir redes. Todavía estás quitándote las legañas con el frontal en la cabeza, y ya estás nervioso por hacer la primera ronda de comprobación a las 8:00. Sí, desde las 7:00 a las 8:00 es posible que cayera un sueñecito de esos rápidos. A las 8:00 y como si de la mañana de reyes para un niño se tratara, recorres las redes sacando a los pajarillos atrapados, y si hay suerte, puede que haya caído algún “pelotaken”. Esta palabra se refiere a una especie rara o que pocas veces se haya capturado, en el argot groso.

 

En nuestro caso, conseguimos recapturar un ave anillada en Francia y anillar una Polluela pintoja (Porzana porzana), segundo animal de esta especie en Isla Grosa !! Hasta ahí todo muy bien y emocionante, pero…debes saber que el desayuno puede posponerse debido al número de pájaros caídos en las redes, y se solape una ronda con otra.

Eri rub, de la red 7, edad 3, sexo 0…” se repetía una y otra vez a lo largo del día, y entre ronda y ronda tus quehaceres diarios como hacer la comida, disfrutar de las vistas de un mar embravecido o en calma, o ir al aseo. Uy sí, ir al baño, se me olvidaba ese pequeño detalle. Y es que estamos muy bien acostumbrados hoy en día  a pulsar un botón y que caiga el agua de la cisterna. En Isla Grosa, todo es especial, hasta ese apartado, donde tienes que ir con tu cubo hasta el pozo para poder “tirar de la cadena”. Y así se sucedían los días, con sus cervezas correspondientes cuando el tiempo y las capturas acompañaban, mirando la previsión meteorológica, o comiendo alguna que otra paella con denominación de origen. Y es que no importaba madrugar, ni el huracán Leslie que hizo acto de presencia durante unas horas, ni si quiera tener que cerrar las redes durante un tiempo por una tormenta que amenazaba con desbordar la isla.

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Puesta de sol desde Isla Grosa con La Manga del Mar Menor de fondo

Como ya he dicho, Isla Grosa es un sitio mágico, que te permite desconectar de todo con solo ir al otro lado de la isla y observar la inmensidad del Mar Mediterráneo con el islote del Farallón al fondo. Pero lo que realmente hace que acabes de enamorarte de esta isla, son sus puestas de sol, únicamente estropeadas un poco por la urbanización de un enclave tan maravilloso como La Manga del Mar Menor. Son matices de colores que no se aprecian en todos sitios, sumados a la calma que se respira alejado de la realidad, con un oleaje de fondo que te transporta a un estado desconocido.

Por si fuera poco, es el momento que la gran cantidad de cormoranes grandes (Phalacrocorax phalacrocorax) y cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) aprovechan para regresar a la isla, la cual cumple un importante papel como dormidero. Bien podíamos acechar entre los arbustos cual cazadores, pero con disparos fotográficos, para intentar sacar alguna fotografía decente de estos increíbles “pescadores”.

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Regreso de cormoranes a Isla Grosa

Ya que hemos empezado con las aves, en estos días he podido ver algunas especies más. Ya fuera a través de las redes o fuera. Mosquiteros, petirrojos, pinzones, gaviotas patiamarillas, estornitos pintos, chotacabras gris, colirrojos…más de una veintena de especies que se han dejado ver, y algunas de forma muy descarada.

Además, en la isla también he podido ver salamanquesa común (Tarentola mauritanica), eslizón ibérico (Chalcides bedriagai), lagartija colilarga (Psammodromus algirus) y culebra bastarda (Malpolon monspessulanus). Esta última fue introducida para combatir los roedores de la isla, un hecho que surtió efecto, pero que ha dejado una población estable de estos ofidios y que supone un quebradero de cabeza para la conservación de algunas especies de aves de la isla, como el paíño europeo (Hydrobates pelagicus). Y por si fuera poco, en sus aguas cristalinas y desde la orilla se pueden observar un sinfín de especies de peces, e incluso en el mismo muelle una vez caído el sol, un pulpo intentaba cazar algo a medio metro de profundidad. La semana acabó con un desenlace que no gustó a los habitantes de la isla, y es que debido al temporal que estos días había batido récords de precipitación en algunos puntos de la Península Ibérica, tuvimos que abandonar Isla Grosa antes de tiempo, y el viernes pusimos rumbo a tierra muy a nuestro pesar.

 

Ha sido sin duda una experiencia muy gratificante y enriquecedora. Corta, pero intensa. Con días de desconexión, aprendizaje y de tiempo en calma que siempre ayuda a recolocar ideas y visiones de todo en general. Evidentemente habría sido muy diferente si no hubiera contado con dos compañeros, Antonio y Ana, con los que tenía confianza, pero Isla Grosa ha ayudado a que crezca una mejor amistad si cabe, y a los que agradezco enormemente los días que me han hecho pasar.  Y por supuesto, dar las gracias al Grupo de Anillamiento de ANSE y a todas las personas que están detrás de estos proyectos por esta oportunidad, y a la que espero volver y poder ayudar con lo aprendido.

Isla Grosa siempre te acoge y acepta como llegas, pero te deja una marca con la que vuelves a la vida real algo diferente.

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Aguas de Isla Grosa

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